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La parranda del siglo XIX

 La parranda del siglo XIX

Florencio Sal continúa relatando costumbres de mediados del siglo XIX, en la época del gobierno rosista. En esta ocasión mencionará algunos recuerdos de edificios que fueron importantes y en ese momento fueron olvidados y hará hincapié en las costumbres festivas de los tucumanos. Riñas de gallo, juegos de pelota, teatros y circos abundaban diferentes espacios de la ciudad, mientras que el "progreso cultural" o educativo tardaba en llegar...

"(...)El Gobernador Heredia cuando fue asesinado vivía en la calle de Don Agapito Zavalía, frente a la plaza principal. Este gobernador de mala borrachera, pero sano y progresista, tuvo de secretario nada menos que a Marco Avellaneda y tenía también una escolta de diez caballeros de lo más distinguido de Tucumán, que se los conocía con el nombre de “los invisibles”, por el color verde invisible de las chaquetillas de sus uniformes.

Don Nicolás Avellaneda tenía su tienda donde es la farmacia de Rovelli (no tenemos datos de qué ocupa hoy ese edificio) frente a la Plaza Independencia. La casa natal del doctor Alberdi tiene ya su placa conmemorativa. En la calle Congreso número 36 vivió el general Bernabé Aráoz y en ella nació también el general Eustaquio Díaz Vélez. En la calle Las Heras (hoy San Martín) esquina Muñecas estaba el Parque Militar o maestranza y enseguida, donde es hoy (era entonces) la casa del señor Francisco Javier Álvarez, nació el general Julio A. Roca.

La mejor calle de la ciudad fue la hoy 24 de Septiembre. En ella y en la fecha de su nombre se celebraba la fiesta más suntuosa del año: la procesión de la Virgen de las Mercedes, nuestra Generala. Los aguateros tenían la obligación de regar bien la calle ese día y las familias adornaban las ventanas y las puertas de sus casas con cortinas para el paso de la Virgen. Hacía los honores militares el batallón Belgrano, compuesto de doscientas plazas de jóvenes “decentes” vestidos a su costa con “uniforme de paño”. La procesión llegaba hasta la acequia de la Patria, donde se hacía la salva de veintiún cañonazos.

No descuidaban los tucumanos sus juegos y sus reuniones. En la calle Las Heras (hoy San Martín), en la parte poniente del terreno ocupado hoy por la Casa de Gobierno, Heredia hizo construir un teatrito de tablas donde se exhibían acróbatas, prestigiadores, animales adiestrados, etc. En la cuadra que sigue al este del actual Teatro Belgrano (hoy Ente Cultural Tucumán) había una cancha de pelotas muy concurrida en los días de fiesta y se corrían carreras en el campo de este nombre donde hoy es la quinta de don Luis F. Aráoz (ubicada en ese entonces en barrio sur, sobre calle Bolívar al 1.100, cerca de las plazas San Martín y Belgrano, demolida en 2010). Sabido es que las riñas de gallos y el juego de la taba era la diversión favorita aún de las clases más cultas.

Signos de progreso cultural apenas si existían. No había diarios. Una pequeña imprenta del Estado hacía los trabajos oficiales. Nada de manifestaciones científicas. Solo funcionaba una escuela para varones de San Francisco y una de mujeres de la señora del Corro. Después (1853) se fundó la de Don Ramón Aignasse y para señoritas la de don Benjamín Saravia" (...)

Fuente: Lo que era la Ciudad de Tucumán. Ochenta años atrás. Referencias de Don Florencio Sal, recogidas por el Doctor Don José Ignacio Aráoz y escritas en 1913. Publicaciones hechas por el Gobierno de Tucumán con motivo del Centenario de 1916.

Fotografía: Chalet de Luis F. Aráoz en Bolívar al 1.100 - Archivo La Gaceta

Efemérides

  • 18 de agosto

     

    Noticias de Tucumán, en un día como hoy pero de...

    1685: El gobernador de Tucumán Don Fernando de Mendoza y Mate de Luna firma el auto desde Salta, encomendando a su Lugarteniente en San Miguel de Tucumán capitán Miguel de Salas y Valdez el traslado de la primera ciudad.

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